Una historia, por cierto, ésta de Dickens, que cambió profundamente en el mundo occidental la forma de vivir la Navidad, y que hizo desde entonces que la Navidad sea lo que es hoy. Dickens plantea unas reflexiones de profundo calado acerca de la utilidad que tienen nuestras vidas en el caso de que sólo se planteen amasar dinero y bienes materiales, y nos advierte del error que supone descuidar la caridad con los demás, de cómo la amargura y la insatisfacción se apodera de quienes no practican el amor ni la generosidad como formas fundamentales de ser más humanos y mejores personas”.

 

Los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2006, el grupo de teatro “Lorenzo Medina” presentó su último trabajo escénico, basado en la inmortal historia del escritor Charles Dickens. Una obra que hace las delicias de niños y mayores y que propone un acercamiento a la Navidad, desde un enfoque teatral con una historia no exenta de implicaciones éticas y morales.

Con diez años de musicales en el historial de esta compañía, este montaje supone un nuevo reto por las dificultades escénicas que plantea. Así, al esfuerzo realizado en escenografía, vestuario y dirección musical, entre otras facetas, hay que añadir la enorme complejidad que supone el hecho de que sea una obra muy coral, con multitud de personajes y con números coreográficos espectaculares, además de la nutrida participación de niños en escena. Supone un gran esfuerzo coordinar tantos y diversos factores para que todos sumen y pueda resultar realmente un espectáculo atractivo y vistoso. En la historia, el mítico Scrooge nos acerca a todos ante una realidad crucial en la vida: no tenemos una segunda oportunidad -¿o sí...?- para arrepentirnos de nuestros errores, y por eso esta obra nos concierne a todos en un sentido trágico.

En escena 48 niños y 62 actores dan al espectáculo una dimensión que, en el ámbito del teatro aficionado, es difícil presenciar.